Alcaldías de la #CDMX, un cambio de paradigma

Alcaldías de la #CDMX, un cambio de paradigma

Alcaldías de la #CDMX, un cambio de paradigma

Construir las acciones que transformen de fondo la realidad de las personas requiere la creación de consensos incluyentes y plurales, pero para que los mismos existan debe haber andamiaje formado por mucho más que buenos deseos y voluntades. Pues la visión y el actuar del estadista no se marcan por tendencias, se marcan por la solidez del proyecto.

Desde la reforma del 31 de diciembre de 1928 al artículo 73, de la Constitución Política de 1917, hasta el proceso técnico, político y legislativo que tuvo lugar en 2016 con los trabajos del Constituyente, el régimen municipal había desaparecido del Distrito Federal (ahora Ciudad de México); durante este espacio temporal, se dejó atrás al municipio como unidad administrativa y se constituyeron las Delegaciones que con el paso del tiempo fueron modificando su cantidad y territorialidad.

Derivado del proceso del Constituyente del 2016 se dio como resultado la Constitución Política de la Ciudad de México. Este proceso marcó un nuevo paradigma innovador y progresista en el funcionamiento de los gobiernos locales consolidados en gobiernos de derechos.

Las hasta entonces conocidas 16 delegaciones del Distrito Federal, ahora son denominadas demarcaciones territoriales, mismas que serán la base de la división territorial y de organización político administrativa. Como en la gran mayoría de gobiernos locales, las demarcaciones serán autónomas en su gobierno interior y tendrán un órgano político administrativo: la Alcaldía.

Las alcaldías estarán integradas por una alcaldesa o un alcalde y contarán con un Concejo, ambas figuras serán electas por votación universal, libre, secreta y directa para un período de tres años. Estas figuras de representación democrática tienen personalidad jurídica, atribuciones para el ejercicio de su presupuesto y adicionalmente, podrán presentar iniciativas de ley.

Sus atribuciones se encuentran enlistadas en el máximo cuerpo jurídico de la Ciudad de México, destacando el ejercicio en materias como: la obra pública y desarrollo urbano; los servicios públicos; la movilidad; la rendición de cuentas y participación social; y la alcaldía digital.

Resulta un aspecto importante a resaltar, que consolidan un orden de gobierno y deben de apegarse en su quehacer gubernamental a principios como los de: buena administración, buen gobierno y gobierno abierto.

Así, las alcaldías de la Ciudad de México, permiten pensar en gobiernos de proximidad con la población, en gobiernos participativos, incluyentes, inclusivos y gobiernos de derechos humanos.

El contrapeso de la Alcaldía es el Concejo, estos órganos colegiados electos en cada demarcación territorial tienen como funciones la supervisión y evaluación de las acciones de gobierno, el control del ejercicio del gasto público y la aprobación del Proyecto de Presupuesto de Egresos. Los Concejos deberán seguir en su actuar principios de transparencia, rendición de cuentas, accesibilidad, difusión, y participación ciudadana.

Pero, no obstante, estas figuras no ejercerán funciones de gobierno o de administración pública, pues aun cuando los procesos electorales de la capital están a la vuelta de la esquina, aún faltan de definir en las leyes secundarias aspectos importantes tales como el porcentaje de la integración del Concejo y su método de selección.

Con estos elementos señalamos que las Alcaldías son unidades distintas de la concepción tradicional del municipio, pues las marcadas diferencias con los gobiernos municipales y sus atribuciones, esquematizan a las alcaldías como figuras híbridas entre el concepto de delegación política y municipio. Por tanto, el marco jurídico establecido en el artículo 115 constitucional, no puede ajustarse o buscar adaptarse a lo establecido en la Constitución de la CDMX.

Sin embargo, y de acuerdo con el propio texto constitucional, aún quedan temas que las fracciones parlamentarias de la Asamblea Legislativa, la academia y las organizaciones de la sociedad deben discutir y definir con el objetivo de integrar el proyecto que genere los argumentos que detallen las reglas del juego en la consolidación de los Concejos y de las atribuciones de las Alcaldías.

Se ha generado un debate nutrido e interesante respecto de los modelos a seguir para el equilibrado funcionamiento del poder ejecutivo. Sin duda, la sinergia que logren las figuras de Alcaldía y Concejo será de gran importancia en el nuevo modelo democrático y gubernamental abonando al diseño de nación que aspiramos.

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