Decidamos nosotros…el poder de votar

Unimedios
30 Abril 2009
Decidamos nosotros…el poder de votar

La característica fundamental de cualquier democracia es, sin duda, la capacidad que le otorga a los ciudadanos para participar activamente en la toma de decisiones y en la determinación de la dirección que el Estado asumirá.

La democracia, como se concibió en la polis de Atenas, Grecia, entre los siglos VII y IV antes de Cristo, era por su misma concepción etimológica el poder del pueblo. Ciudadanos libres, integrados en una Asamblea que decidía por todos los demás, basándose en el principio de representatividad y delegación de funciones.

En la actualidad, hablar de democracia implica estándares mínimos que, sin importar el tipo de gobierno o estructura burocrática, se deben cumplir por y para los gobernados: primacía de las decisiones de la mayoría con pleno respeto a los derechos de las minorías; reconocimiento de las libertades individuales; distribución del poder público y control jurisdiccional; y elecciones periódicas, pacíficas, competitivas y libres, basadas en el voto universal y secreto.

Y es justo esto último lo que debemos resaltar. Participar en democracia no es sólo un derecho. Es una responsabilidad. Que el estado nos garantice elecciones periódicas para renovar nuestro gobierno no es una prebenda. Es nuestra dinámica misma.

Participar significa formar parte, pero también tomar parte, ser parte. El más adecuado ejercicio de la democracia depende directamente del ejercicio de vigilancia que la sociedad y sus ciudadanos pongan sobre de ella.

Muchas son las voces que claman por paz, tranquilidad, respeto a los derechos humanos y demás. Por donde miremos, tenemos expresiones, a favor o en contra, sobre el actuar de nuestro gobierno. Pero pocos son los que aceptan el valor que nosotros como sociedad tenemos en el proceso.

Como recordaremos, a finales del año anterior, nuestro estado sufrió una terrible pérdida con el deceso de la Gobernadora Martha Érika Alonso. Su ausencia, que de acuerdo a la ley fue suplida por el gobernador Interino Guillermo Pacheco Pulido, exigió la celebración de nuevas elecciones por haber ocurrido el incidente a tan solo unos meses de haber tomado protesta al frente del Ejecutivo Estatal.

Las elecciones de 2018 registraron un total de poco más de 3 millones 23 mil votos, casi el 68% del total del padrón registrado en el Estado. El alto índice tiene mucho que ver con que se trató de una elección concurrente con Senadores, Diputados Federales y Presidente de la República. Aun así, sólo el 46% votó en la elección para Gobernador.

Datos recientemente publicados por Roy Campos a través de Consulta Mitofsky pronostican una muy baja participación en los comicios del próximo 2 de junio.

Con un promedio histórico que difícilmente supera el 50% de la participación ciudadana en la elección de Ejecutivo Estatal y comicios extraordinarios en los ayuntamientos de Ahuazotepec, Cañada Morelos, Mazapiltepec de Juárez, Santa Clara Ocoyucan y Tepeojuma, vemos con mucha preocupación que la tendencia puede apuntar a un gran desinterés de los poblanos por ser y hacer junto con su gobierno.

Independientemente de quién sea el candidato ganador, no podemos pasar por alto que el abstencionismo, más allá de demostrar que no se está de acuerdo con uno o con otro, significa, materialmente, la aceptación automática del candidato que más votos obtenga.

Uno de los principales teoremas de la elección pública, conocido como Teorema de Arrow, demuestra que cuando una opción gana sobre otra, no significa inmediatamente que sea la mejor de todas, simplemente que A es mejor que B y B es mejor que C, pero no necesariamente A será mejor que C. Simplemente, es discriminación ponderada.

No permitamos, pues, que las decisiones ponderadas y la falta de participación nos quiten de las manos los elementos para exigir a nuestro gobierno. No nos quejemos por quien resulte ganador, si no somos capaces de poner de nuestra parte para expresarnos.

Salgamos con la frente en alto y el amor por Puebla el domingo 2 de junio. Decidamos. Hagámoslo pacíficamente. Demostremos que creemos y queremos a esta democracia. Que la fortaleza está en el proceso, no en el resultado. Que creemos en nuestro país, si no en nuestro gobierno. Que estamos dispuestos a construir. A hacer grande a México.

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