El esperado NSJP

El esperado NSJP

El esperado NSJP

Ocho años después de la reforma constitucional de junio de 2008, entrará plenamente en México el Nuevo Sistema de Justicia Penal (NSJP), el próximo sábado 18 de junio en todo el país; aunque seguirá vigente el anterior modelo de corte inquisitivo hasta que se agoten los casos pendientes. Durante estos años el país se ha preparado para que comience a funcionar sin excepciones en todo el territorio este nuevo sistema de oralidad.

Todos los abogados recordarán el escepticismo con el que inicialmente se recibió esta iniciativa. Para algunos era un sistema que de inmediato mostraría sus desventajas y dificultades y que, por tanto, sería retirado como opción de reforma. Otros se negaron a actualizarse porque las inercias lo harían por ellos o porque se haría todo sobre la marcha. Algunos de los mayores encontraron refugio en el rezago del viejo sistema, al haber suficientes casos para ejercer el resto de su vida útil como profesionales del derecho.

Por supuesto, el sistema seguramente tendrá fallas; dada la magnitud y trascendencia de la reforma estas son inevitables, y por ello quién sabe cuánto tiempo se llevará el NSJP en consolidarse. Hasta ahora el gobierno federal y los de los estados han puesto atención en implementar la reforma y realizado inversiones presupuestarias significativas, tanto en infraestructura como en capacitación de los diferentes actores, con el propósito de generar un cambio de actitud entre los juzgadores y los abogados defensores. El NSJP se diferencia del que hasta ahora imperó en que es esencialmente oral, desde las audiencias previas hasta los juicios, porque este privilegia la presunción de inocencia, impulsa medidas alternativas de solución a los conflictos y tiene como pilar la transparencia en todos los procedimientos.

El Presidente Enrique Peña Nieto ha destacado en muchas ocasiones que se trata de un momento histórico e inédito, porque esta implementación rompe con la inercia de un modelo que duró 100 años y que ya estaba agotado; por lo que el nuevo asegurará que en el país haya una justicia eficaz. Efectivamente, el nuevo modelo cambia significativamente respecto al que se utilizó y esto requiere de un cambio en la actitud de los actores y en general de toda nuestra sociedad; una sociedad que no solo sepa que tenemos un nuevo sistema de justicia, sino que además pueda confiar en él y esté segura que se aplicará conforme a la Constitución.

A principios de este año todos los estados habían adecuado ya su normatividad e iniciado la implementación de la reforma en diferentes fechas. Los primeros habían sido los estados de México, Oaxaca, Yucatán, Chihuahua, Morelos, Durango y Nuevo León. Hasta principios de este año las demás entidades solo aplicaban el sistema en forma parcial, por regiones, y solo se había avanzado en la reforma en un 65 por ciento.

Desde el principio se supo que la reforma no tendría marcha atrás y se instruyó a la Secretaría de Gobernación para dar seguimiento al avance del nuevo modelo y apoyarlo. En todas las entidades esa dependencia desplegó una actividad intensa, aunque resultó insuficiente para capacitar a todos los abogados. Se organizaron un sinfín de foros, conferencias, cursos, talleres, seminarios, diplomados y jornadas de actualización; el nuevo sistema fue reconocido bajo diferentes denominaciones, como acusatorio, oral, adversarial y se intensificó la campaña de difusión en las universidades. En el marco de la colaboración institucional, jueces y ministerios públicos recibieron capacitación y personal militar realizó diplomados.

Hasta hoy se han dotado de herramientas a los diferentes actores del proceso; jueces y ministerios públicos, sobre todo; así como a los servidores públicos responsables de operar el nuevo sistema, para que integren investigaciones sólidas, sustentadas en metodologías científicas y construyan evidencias probatorias que soporten la acusación ante los órganos jurisdiccionales.

Falta por capacitar y actualizar a muchos actores en la implementación del NSJP, como los defensores postulantes e independientes, así como a la policía, de la cual se dice que solo uno de cada 100 ha recibido algún curso. La propia difusión hacia la sociedad resultó lenta para el tamaño y la importancia de la reforma; tal vez no se recibió el presupuesto necesario, o tal vez haya que hacer a partir de ahora muchos ajustes, comenzando con que se aprueben las leyes pendientes para completar el NSJP en el próximo periodo de sesiones del Congreso.

Donde se ha implementado la reforma, la duración de los procedimientos se ha acortado a la mitad del tiempo, sobre todo por la aplicación de los mecanismos alternativos; es decir, ya no llegan los procesos hasta el juicio final, sino que acuerdan mediante negociaciones entre las partes y con ello terminan por disminuir sensiblemente los costos de todo el proceso.

Este nuevo sistema se traducirá en el fortalecimiento del estado de derecho y de la procuración de justicia en el país, misma que será más transparente y accesible para todos, porque las pruebas solo se desahogarán en audiencias públicas y transparentes; será respetuoso de los derechos humanos, privilegiará la oralidad y adoptará un lenguaje más cercano a la ciudadanía, con lo que permitirá a la población conocer a los jueces, ya que estos deberán estar presentes en los juicios y saber lo que deciden, así como entender lo que defienden los abogados. Pero lo más importante es que buscará la reparación del daño y la víctima ocupará el lugar central en el proceso.

Sin duda, esta es una de las reformas socialmente más trascendentes de nuestro tiempo.

Columna publicada en El Sol de Puebla

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