El México de la diversidad

El México de la diversidad

El México de la diversidad

En una fiesta de música y color, donde se celebró la variedad y diversidad que integran a todas las expresiones del amor, este sábado pasado se tomó el paseo más emblemático de la Ciudad de México con un mensaje de orgullo, amor y respeto a la libre decisión y sin el estigma del miedo.

En el marco del mes más colorido, es en donde las particularidades de cada ser humano conforman la diversidad en nuestra sociedad. Tanto las personas heterosexuales como las que integran la comunidad LBGTTTI, componen nuestro México.

Si bien, los primeros párrafos de este artículo son vistos desde una óptica progresista, la realidad en nuestro país es compleja. Aun cuando en los tratados internacionales (la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su segundo artículo), Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos –en su primer artículo y Leyes nacionales, que rigen la convivencia y comportamiento de los mexicanos y los que residen en nuestro país, mismas hablan de manera obligada y obligatoria de erradicar la discriminación a los seres humanos por sus orígenes, costumbres y preferencias, en la práctica de la cotidianidad, nos encontramos con que ese respeto idílico se queda recluido en la perpetuidad de las letras.

En un México que se ha estigmatizado como machista desde su cultura popular, de manera arbitraria solemos encasillar el amor como una cuestión derivada de la genética, violentándolo y olvidando que los géneros y sus roles dependen de una construcción social de la modernidad.

Derivado de lo anterior, la idea moderna ha hecho que las preferencias sexuales se hayan expandido de la construcción social de la unión entre damas y caballeros. Esa es una aseveración totalmente falsa, pues desde el mesolítico, mucho antes de que la historia fuese historia, se han encontrado expresiones artísticas de los afectos entre parejas del mismo sexo.

Entonces, si no es algo nuevo y está instaurada una legislación, ¿qué es lo que ocurre en nuestro país?, ¿por qué existe discriminación, odio y segregación por cómo se viven las preferencias?

Entre muchos otros, la cultura, el machismo, la costumbre interiorizada por la segregación, la  fragmentación de nuestra comunidad y la falta de compromiso con nuestros iguales han sido factores determinantes para el tono del actuar social, pues si bien, la violencia y la discriminación han sido una constante global, los homosexuales mexicanos han sufrido una represión histórica incluso más intensa que en las otras latitudes latinoamericanas.

Lo vimos el sábado, la lucha hacia la represión se está dando de frente, sin miedo, con gloria y entrega, haciendo conquistas por el orgullo. Un país libre de discriminación requiere compromiso, el tipo de compromiso que solo se puede alcanzar al ver materializado como resultado de una comunidad en movimiento.

Si bien es cierto, aún hay mucho que hacer, pues como podemos ver a través de las redes sociales el discurso de odio e intolerancia de nuestra sociedad, donde algunos estigmatizan a los que aman diferente, solicitando respeto a su modo de vida pero recayendo en la homofobia y la agresión.

Supongo que habrá opiniones que me tilden de ser políticamente incorrecto, pero creo que todos somos parte de la diversidad. Todos tenemos el deber cívico y ético de ver con respeto al resto a los demás, pues en esta generación diferente que integramos, debemos pronunciarnos por el respeto al derecho de tomar las decisiones, mismas que forjan la universalidad en el respeto mismo a la persona y en suma al ser humano.

 

 

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