Elecciones 2016

Elecciones 2016

Elecciones 2016

La elección del 5 de junio en 13 entidades del país cobra, en primera instancia, una importancia numérica: 12 gubernaturas, 388 diputados locales de 12 estados y 548 ayuntamientos en 11 entidades, además de la elección de 60 de los 100 diputados que conformarán la Asamblea Constituyente para elaborar la Carta Magna en la Ciudad de México.

Son casi 7 mil 500 candidatos a diversos cargos de elección que ejercen en su conjunto un presupuesto de 4 mil millones de pesos; y los mexicanos con derecho a votar ascienden a casi un tercio del padrón electoral registrado en el Instituto Nacional Electoral.

Se trata de unas elecciones importantes las del próximo domingo, porque tomarán el pulso a los partidos políticos; además, servirán para conocer la dirección de estos y mostrar el grado de estabilidad del sistema en que hemos fincado la construcción de nuestra joven democracia. Asimismo, estos comicios medirán la tendencia a la fragmentación del voto que en México está siendo cada vez más disperso, lo que significa que los grandes partidos recogen cada vez una menor proporción del mismo; además de evaluar si continúa la ola antipartidos, con el éxito de algunos candidatos independientes y, por supuesto, la percepción de las exigencias ciudadanas en asuntos como la inseguridad o la impunidad.

Una de las preocupaciones sociales sobre todas las elecciones es el costo que implican de los recursos públicos. Medido por partidos, hay que mencionar que en las de 2015 el costo del voto fue muy diferenciado. En tanto que el PRI incurrió en un costo por cada voto que obtuvo de 131 pesos, el costo del PAN para conseguir cada voto fue de 158.42 pesos y el del PRD de 228; por su parte, los partidos más chicos gastaron un promedio de 300 pesos por voto. Como puede verse, el PRI incurrió en el menor costo, en razón de que obtuvo el mayor número de votos.

Salvo excepciones, las encuestas locales anticipan mayoría para el partido que costea el muestreo, y promueve sus resultados con un claro poder de manipulación; pero hay hechos que significan más certidumbre, como es el caso de que varias de las elecciones a gubernaturas que hoy se disputan, fueron ganadas en los procesos pasados por el PRI con más del 50 por ciento del total de votos.

El grado de confianza que hoy tiene este partido, deriva en parte del desempeño económico que condiciona favorablemente la intención del voto. En efecto, como lo afirma Manlio Fabio Beltrones, el PRI es el más fuerte competidor en todos los estados, y como dijo el Presidente Peña Nieto recientemente: “La sociedad está advirtiendo los avances en nuestra economía”, que es lo que hizo posible en las pasadas elecciones federales obtener la mayoría absoluta en las cámaras. A lo anterior se suma que este partido ha dado muestras de unidad, mientras que la oposición se exhibe fragmentada, sobre todo la de izquierda y en algunos estados reunida en coalición con partidos de la derecha, lo que hace muy complicada la toma de decisiones y –en consecuencia– gobiernos muy limitados o paralizados; porque efectivamente del agua y el aceite no sale un buen combustible para que funcione bien algún motor.

Estamos llegando al final de un proceso electoral muy salpicado de una guerra sucia, donde parecía competencia por las mejores armas contra el adversario. Si esto daña a la democracia, no son menores las amenazas de gobierno y de la policía estatal a las acciones publicitarias propias de toda campaña de otros partidos, como sucedió aquí, en el estado de Puebla.

Esta semana concluyen las campañas donde el 62 por ciento de los candidatos no rindió cuentas de sus gastos. El árbitro de los comicios implementó un sistema de fiscalización en línea para que los candidatos reportaran sus gastos diarios y estos fueran verificados por el INE. En estados como Puebla, todos los candidatos se obligaron a declarar sus gastos, y a nivel nacional son los candidatos del PRI los que más han acatado las disposiciones del organismo. En nuestro estado, y en la mayoría de las entidades, los candidatos han acusado a sus adversarios de todo lo imaginable. Los eventos negativos que han sucedido en el país fueron, en estas campañas, ampliamente utilizados para atacar a algunos partidos o para reclamar la cancelación de alguna elección específica.

Para los que creemos en los procesos electorales, estos comicios deben ser una apuesta ciudadana hacia proyectos y propuestas de gobierno para construir y avanzar en el desarrollo del país y de nuestro estado.

Columna Publicada en El Sol de Puebla

Close