G20, la visión del estadista

G20, la visión del estadista

G20, la visión del estadista

En un mundo conectado y altamente cambiante, donde las fronteras de la comunicación entre naciones y sus ciudadanos son cada vez más inocuas. El pensar en el contexto local desde lo local resulta insuficiente e inadecuado, pues nuestros contextos nacionales y subnacionales se desprenden y afectan desde el ámbito de la alta política y las relaciones internacionales a las que se enfrenta nuestra patria.

En el séptimo y octavo día de este julio, en la anfitrionía de la canciller alemana, Angela Merkel, se reunió el grupo de los 20, una agrupación global integrada por las naciones que representan más de cuatro quintos del producto mundial bruto, tres cuartos del comercio mundial y tienen casi dos tercios de los habitantes del mundo.

En este grupo de notables del que como país formamos parte, se toman decisiones trascendentales para la vida global, se adquieren compromisos y se adoptan buenas practicas, pues si bien todas y cada una de las naciones es diferente, en conjunto se busca generar inercias que funcionen como aceleradores globales.

La cumbre que siempre encumbra cuestiones financieras y económicas, incluso cuando es bien reconocido que el modelo económico global ha sorteado a la mayoría de la población, el grupo de los 20 insiste en las inversiones, sin tocar los temas finos que suponen los retos de la innovación digital.

Y aunque este año se dieron pincelazos de temas más cualitativos, hablando de resilencia, sostenibilidad con la agenda 2030, responsabilidades de las naciones en cuanto a migración, África, Terrorismo, crimen organizado, Corrupción y Seguridad Alimentaria. Aún quedan temas finos que den respuesta a la violencia en contra de los derechos humanos.

Puesto que si bien se habló de la necesidad del continente africano, no se ahondó en la desigualdad entre países latinoamericanos, si bien se habló de abordar el desplazamiento de migrantes no se entró en detalle de como detener la violencia en contra de los derechos humanos de los mismos.

Quedaron muchos temas inconclusos, temas que sin lugar a dudas son trascendentales para la alta política, pues  definitivamente impactarán en la vida de las generaciones presentes y venideras, ya que, aun cuando la canciller alemana habló de los efectos adversos del cambio climático, su homólogo estadounidense refirió al grupo que su nación no se volvería a sumar a los acuerdos en la temática, pero en su lugar lograría que Estados Unidos procurará trabajar con otros países para “ayudarles a Acceder y usar combustibles fósiles  de manera más limpia.

En el caso de nuestro presidente el Lic. Enrique Peña Nieto, quien tuvo a bien defender la diferencia entre terrorismo y crimen organizado ante la agrupación, pues si bien los resultados atroces de ambos afectan a todos los residentes de la demarcación territorial; los orígenes y fines distan entre ambos, por ello habría que darles un tratamiento distinto.

Sin duda y aún con las disidencias antagónicas del jefe de la casa blanca, a quien con un cartón la prensa europea  le acuño el mote de “el presidente imposible”, el G20 alcanzó acuerdos cruciales en materias económicas, de lucha contra el terrorismo, transparencia, lucha contra la corrupción y resilencia.

Recordando que la inclusión en política debe resolver problemas, no administrarlos. Es que me atrevo a decir que la visión del estadista debe estar enfocada en abarcar todas las problemáticas presentes y venideras, por ello, celebro la actitud y acuerdos de casi todos los miembros del grupo de insignes. En el caso de la visión de nuestro presidente Enrique Peña Nieto, sus acciones han inscrito a México en el Mundo en la en la justa importancia a pesar de las visiones que minimizan nuestro actuar y proceder, tenemos en EPN un presidente con una visión de estadista, una visión de cómo cumplirle a México y al mundo, presente y futuro.

 

 

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