La defensa del interés nacional a 23 años del TLC

La defensa del interés nacional a 23 años del TLC

La defensa del interés nacional a 23 años del TLC

En aquel enero de 1994 en medio del temor social a los nuevos horizontes que marcaban las tendencias mundiales, justo en el sexenio de Don Carlos Salinas de Gortari México dio un salto hacia la globalización. Entrando en una dinámica que ante la incertidumbre vino a hacer una república competitiva ante los vecinos del norte y del mundo.

La verdad histórica no deja mentir, fue una decisión nacional azotada por la crítica, el desconocimiento y la oposición, pues ante todos los cambios, sobre todo los grandes, la resistencia es –y será- parte del proceso natural.

Es difícil el saber a ciencia cierta que sería de nuestro país si no se hubiesen abierto las puertas al comercio internacional, pues si bien somos un pueblo que siempre ha buscado el superarse como individuos y nación, El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sin duda vino a fungir como un gran detonador del desarrollo económico de nuestro México.

Si bien es cierto, los efectos económicos, sociales y jurídicos dan mucho que hablar después de más de 20 años de un tratado, los beneficios de la competitividad global también son evidentes, el hecho de que hoy tengamos bienes y servicios de calidad mundial es la muestra más clara de los beneficios palpables derivados de esta apertura a la competencia.

Claro ejemplo es que hoy tengo la oportunidad de expresar mis ideas y transmitirlas para que usted me lea desde algún medio digital.

A resumidas cuentas y por lógica común; un tratado que está diseñado para el continuo intercambio entre tres de las naciones más grandes del mundo y que casi cumple su primer cuarto de siglo requiere una actualización, modificaciones que se encausen sobre las vías de la defensa del interés nacional, sin afectar los de los estados pares.

Es por ello que los tres países que conforman a la hermana región norte americana han enviado sus más arduos negociadores como representantes comerciales, pues en la búsqueda del interés común sin afectar el propio, es que se están llevando las mesas de negociación.

Ya se celebró la primera ronda de las veinticinco acordadas que conformarán las negociaciones finales para el rediseño del TLC. Al final de la sesión, existió un comunicado tripartito donde los actores señalaron que las conversaciones continuarán a un ritmo rápido, retomando los trabajos de la segunda ronda en nuestro país en los primeros cinco días de septiembre, continuando con la tercera en Canadá a finales de mes, para posteriormente regresar a Estados unidos y así sucesivamente.

En un proceso amplio y acelerado que vendrá a mejorar el tratado estableciendo los estándares contemporáneos de éste siglo es que se extiende el compromiso de beneficiar directamente a los ciudadanos de las tres patrias.

Retomando la competitividad y la expectativa que se deriva del acuerdo comercial, es claro que la renegociación del TLC es una necesidad sentida de la población, pues según el estudio de parámetros de Mitofsky, el 46% de la población encuestada dice que el TLC está para bien, el 45% dice que hay que renegociarlo y el 47% cree que tenemos personas capaces de llevar a cabo la tarea.

A su vez, las expectativas ciudadanas de los mexicanos tienen como prioridades en la negociación los temas referentes a la migración, en orden descendente, mencionan que debemos poner atención en el comercio de productos agrícolas, aranceles y comercio industrial respectivamente.

Asimismo, se tienen expectativas de que haremos como nación negociaciones exitosas en migración y comercio, pero existen dudas respecto a los términos que respecten a medio ambiente y propiedad intelectual.

En general, se esperan con entusiasmo y buen augurio los resultados de las 25 rondas de negociación, que sin duda, modificarán en pequeña o gran medida el rumbo económico de México, un cambio que trastocará al país, pero como dijo John F. Kennedy, “El cambio es ley de vida. Cualquiera que sólo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro”.

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